9/12/17

Beneficios de comer en familia [9-12-17]


Beneficios de comer en familia

Hoy en día la costumbre de comer en familia se ha perdido. Los padres comen cada uno por su cuenta, los hijos pequeños en el comedor del colegio y los adolescentes prefieren comer en cualquier lugar con sus amigos. Pero comer en familia todos juntos tiene gran cantidad de beneficios que es importante tener en cuenta.

En primer lugar, fomenta la alimentación saludable. Comiendo fuera de casa tendemos más a consumir alimentos preparados o comida basura, con muchas más calorías y un aporte nutricional menor. Dedicando el tiempo necesario a comer en familia se obtienen buenos hábitos de alimentación.

Comer en familia puede ayudar a prevenir el aumento de peso. Además de lo dicho en el párrafo anterior, cuando se hace la compra semanal de la casa se pueden planificar mucho mejor todas las comidas que se harán, evitando los alimentos más calóricos e introduciendo opciones más sanas en la dieta. En cambio, comiendo fuera se opta por los menús ya establecidos o por comida rápida, haciendo que adelgazar y mantenerse en el peso adecuado sea mucho más difícil.

También ayuda a desarrollar la capacidad de comunicación, sobre todo en los más pequeños de la casa. Si los niños solamente ven a sus padres durante unas horas por las noches, con el tiempo les perderán la confianza y no tendrán una buena comunicación con ellos, lo que a la larga puede traer problemas. La hora de comer puede ser un buen momento para sentarse un rato y charlar con ellos, de modo que se acostumbrarán a la comunicación con los padres y a compartir sus opiniones e ideas.

Otra de las razones de comer en familia es para destinar estas horas que se tienen al descanso. Comiendo en el lugar de trabajo o en la escuela no se llega a descansar totalmente de este ambiente ya que sigue presente en todas partes. En cambio, si se come en casa en familia durante estas horas puedes olvidarte de todo lo demás y desconectar, haciendo que las horas de la tarde sean mucho más productivas y evitando el estrés.

Como ven, los beneficios de comer en familia son muchos, así que ya no tienen excusa para no hacerlo. La causa más normal por la que esto no se lleva a cabo es la incompatibilidad de horarios de los miembros de la familia, ya que es difícil hacer cuadrar las horas de la comida de todos. La mejor opción es que los padres intenten modificar sus descansos en el trabajo para adecuarse a las del colegio de los niños, pero si esto no es posible, como mínimo debe intentarse comer en familia los sábados y los domingos. Eso sí, estos días habrá que dedicar una cantidad de tiempo razonable, no comer e irse corriendo a hacer otra cosa sino que hacer un aperitivo primero hablando de sus cosas, la comida principal y por último el postre y el café. De este modo como mínimo los fines de semana toda la familia podrá beneficiarse de los beneficios que hemos mencionado.


22/11/17

Retrasar el corte del cordón umbilical mejora el desarrollo del bebé [22-11-17]

 
Retrasar el corte del cordón umbilical mejora el desarrollo del bebé

Aplazar unos dos minutos el corte del cordón umbilical en el transcurso de un parto (lo que se conoce como clampaje del cordón), tiene consecuencias muy positivas para el desarrollo del recién nacido durante los primeros días de su vida. Esta es la interesante conclusión de estudio realizado por científicos de la Universidad de Granada y el Hospital Clínico San Cecilio de Granada (España) que recoge la revista Pediatrics.

Para su investigación, los expertos contaron con la participación de 64 mujeres sanas embarazadas cuyos bebés nacieron con parto vaginal espontáneo. A la mitad de los recién nacidos se les cortó el cordón umbilical a los 10 segundos. A la otra mitad, a los dos minutos. Los resultados revelaron que el retraso en el tiempo de corte del cordón produjo en los recién nacidos un aumento de la capacidad antioxidante y la moderación de los efectos inflamatorios en los partos inducidos, según informa la agencia Sinc.

Se trata de la primera vez que una investigación compara la influencia del tiempo de corte del cordón umbilical en el estrés oxidativo y la señal inflamatoria producida durante el parto tanto en la madre como en el recién nacido.

“Nuestro estudio demuestra que el corte tardío ejerce un efecto beneficioso en la capacidad antioxidante y reduce la señal inflamatoria inducida durante el parto, lo cual podría mejorar el desarrollo postnatal durante los primeros días de vida”, afirma Julio José Ochoa Herrera, líder del estudio.

21/11/17

La nutrición y la estimulación de los niños, fundamentales para el desarrollo del cerebro [21-11-17]


La nutrición y la estimulación de los niños, fundamentales para el desarrollo del cerebro

La incidencia en España de la discapacidad intelectual o el autismo grave no supera el 1%, mientras que el déficit de atención o la dislexia ronda el 7%

La correcta nutrición y una estimulación temprana por parte de los padres desde el momento de nacimiento son fundamentales para el correcto desarrollo del cerebro del niño, la prevención y la atenuación de los trastornos del neurodesarrollo, según explica el doctor Alberto Fernández, responsable de la Unidad de Neurología Infantil del hospital Quirón de Madrid. Los trastornos del neurodesarrollo son, entre otros, la discapacidad intelectual, los trastornos de comunicación, el autismo o el déficit de atención/hiperactividad.

Las causas son básicamente genéticas. Según este experto, están presente en hasta un 70% de los casos, "ahora bien, los factores ambientales, del parto o nutricionales pueden condicionar una mayor o una menor expresión clínica (aparición) de los síntomas". Y es sobre estos síntomas donde actúan los especialistas.

"Si tengo un crio con trastorno del lenguaje puedo condicionar su expresión a base de estimulación o atención temprana. En el caso que tenga un niño con un problemas de atención, que el padre lo tuvo, que el abuelo lo tuvo, y tiene una carga genética demostrada podemos tratar el problema de atención, trabajar en las escuelas e incluso poner diferentes tipos de tratamientos para atenuar esa sintomatología. Más que abordar el origen del trastorno, a día de hoy lo que podemos es modular las consecuencias de esa genética", explica.

En todo caso, el doctor Fernández recuerda que con las mejorar del control del embarazo, "sobre todo en el terreno nutricional", se ha observado durante los últimos 25 años "una disminución de las formas graves de trastornos del desarrollo neuronal como la discapacidad intelectual o el autismo".

Después del parto, durante los tres o cuatro primeros años de vida, los dos factores más importantes para la prevención o atenuación del riesgo a tener un trastorno de desarrollo son "una estimulación global por parte de los padres, que es trascendental, y los aspectos nutricionales". "En esas primeras etapas el cerebro se está desarrollando de una forma bárbara, con lo cual los soportes nutricionales son absolutamente necesarios", especialmente con el aporte de determinados ácidos esenciales como los DHA (docosahexaenoico) o los omega 3. Con estos factores externos se trata de evitar que los genes que condicional o están relacionados con los trastornos "se expresen de una manera indebida".

Según este experto, la incidencia en España de los trastornos como la discapacidad intelectual o el trastorno autista grave no superan el 1%, mientras que en el caso los trastornos por déficit de atención alcanzan el 7% y cifras similares el trastorno como la dislexia. "Estos trastornos tienen una prevalencia en los países desarrollados similar. Otra cosa es España. Tengo la sensación de que estamos todavía en tasas de diagnóstico muy bajo. La prevalencia es la misma que en otros países y sin embargo hay muchos niños todavía sin diagnosticar", apunta.
 

10/11/17

Desde niño se debe aprender a respetar el "rito" de comer [10-11-17]


Desde niño se debe aprender a respetar el "rito" de comer

A partir del sexto mes de vida se debe incluir un menú balanceado y completo a los más pequeños de la casa. Especialistas recomiendan que los padres persuadan pero no presionen a los infantes a la hora de variarles las comidas y de enseñarles buenas costumbres en la mesa


ZONA METROPOLITANA.- Insistir pero no obligar es una de las tácticas que la pediatra Olis Aliendres y la nutricionista Mirla González recomiendan para educar y familiarizar el paladar del niño a los nuevos sabores, texturas y calidades de un menú balanceado necesario para su crecimiento.

Porque aun cuando los médicos siempre abogan por una alimentación completa, Aliendres y González señalan que no se puede desvincular la realidad del entorno y otros factores que determinan los hábitos alimentarios, y que muchas veces necesitan ser reorientados por especialistas.

"Poco a poco, hay que incorporar alimentos de todos los grupos, para que el niño crezca acostumbrado a comer variado y sano (...) Se debe comenzar a temprana edad a suministrar vegetales, frutas, carnes, lácteos, grasas y carbohidratos".

Aliendres explicó que a las madres se les recomienda que un nuevo alimento debe ofrecérsele al niño en diez oportunidades pero en pequeñas cantidades, hasta que lo acepte. También es clave que se prepare el mismo alimento de distintas maneras.

"Todo lo nuevo puede generar resistencia y los sabores rutinarios cansan al paladar. Existe la idea equivocada de que al niño sólo le gustan dos o tres tipos de comida. Hay madres que afirman, por ejemplo, que su hijo prefiere comer la pasta, la papa y el arroz. A esas mamás hay que enseñarles que es importante variarles y balancearles la comida a los pequeños".

El patrón familiar

Las especialistas indicaron que el patrón familiar puede condicionar de forma negativa.

"Si a la familia no le gusta un alimento, difícilmente el niño lo consumirá. No se le puede obligar a comerlo".

La alimentación, como otras conductas aprendidas, se determina por modelaje familiar. Así, los hijos emulan los hábitos de sus progenitores.

"Si el niño observa que sus padres comen ciertos alimentos, él se va a atrever. Pero cuestionará alguna comida que sus papás rechazan o no suelen consumir".

Otro error dentro de los patrones alimenticios es convertir los dulces y postres en premios. Esa sobrevaloración desvirtúa la percepción de éstos en los pequeños.

"Ningún alimento debe darse como un premio. No debe ser la forma de convencer al niño a que coma ciertos alimentos para que reciba otros como recompensa. Hay que conversar con él y explicarle que si come variado será más sano y más fuerte".

El acto de comer

Parte de las conductas alimentarias, es el conjunto de normas y actitudes frente al rito de tomar los alimentos. En términos de horario, el niños debería comer cinco veces al día hasta los dos años de vida. Tres comidas principales y dos meriendas. La primera comienza a la hora en que se inicia su jornada diaria. También depende del ritmo y estilo de vida de la familia del infante.

"Hay que acostumbrar al pequeño a respetar la hora de la comida y que hay un lugar de la casa para comer. Que este momento debe ser armonioso, que no se discute ni se pelea. La postura al sentarse y el debido uso de los utensilios para comer, entre otras normas, también deben enseñarse".

La nutricionista González destacó que se debe inculcar que el "rito" de comer debe respetarse. "Sin distracciones, aprender que es un acto importante y estar consciente del disfrute de la comida".

Peligros

Hay ciertos hábitos que "sabotean" una alimentación equilibrada en los infantes:Agregar azúcar, sal, picantes y condimentos, a las comidas de los niños es un error. Tienen efecto como causas o como potenciadores en las enfermedades crónicas no transmisibles como la hipertensión y la diabetes. Los aportes de sales y azúcares de los alimentos son balanceados, y al agregarles mayor cantidad se sobrepasa el nivel calórico que el niño necesita. Así se puede favorecer incluso la obesidad. Decir que al niño "no le sabe a nada" porque le falta azúcar o sal es sólo una conducta aprendida y no una realidad.

Los edulcorantes artificiales -sean agregados en los preparados caseros o en productos envasados- no deben estar en las dietas de los niños. Hay ciertos alimentos, bebidas y chucherías que contienen estos aditivos y, según especialistas, no es prudente que los infantes los consuman, porque es muy probable que se esté perjudicando su salud. No hay investigaciones que avalen el consumo infantil de edulcorantes.

Chucherías

La mayoría de las golosinas aportan calorías vacías, es decir sin nutrientes (vitaminas y minerales, entre otros). Su contenido de grasas, saborizantes y colorantes artificiales, suelen favorecer procesos adversos a la salud, especialmente cuando se consumen en exceso. En cuanto a la lonchera escolar, se recomiendan las galletas integrales de preparación casera, las frutas, los sandwiches, los cereales y el yogur. Los refrescos gaseosos y otras bebidas con azúcar deben sustituirse por jugos naturales. La leche debe consumirse con ponderación (1/4 de litro al día a partir de los cuatro años). Lo ideal es que una dieta infantil diaria comprenda 4 porciones de fruta, 5 porciones de carbohidratos, una cucharadita de grasa, 1 taza de vegetales y tres porciones de proteínas.


9/11/17

Maltrato psicologico familiar: El chivo expiatorio...

Maltrato psicologico familiar: El chivo expiatorio...: Maltrato psicologico familiar: El chivo expiatorio contraelabusopsicologico.blogspot.cl.- Vicente Oscar Mier Vela  Hace tiempo leí un ... seguir leyendo

1/11/17

Los niños se mueven menos a medida que crecen [1-11-17]


Los niños se mueven menos a medida que crecen

Un estudio halla que para los 15 años, la cantidad diaria de ejercicio desciende unos dos tercios

Una investigación reciente muestra que cuando los niños llegan a la adolescencia, su nivel de actividad física se reduce de manera significativa.
Los niños que hacían en promedio tres horas de actividad entre moderada y vigorosa a los 9 años apenas se las arreglaban para hacer más de media hora de ejercicio diario a los 15 años, de acuerdo con un estudio publicado en la edición del 16 de julio de la Journal of the American Medical Association.

"La actividad infantil desciende de manera dramática entre los 9 y 15 años", dijo el autor del estudio, el Dr. Philip Nader, profesor emérito de pediatría de la Universidad de California en San Diego, La Jolla.

Nader señaló que las razones del descenso eran varias.

"Es posible que existan más actividades contrapuestas e interesantes que hacer; la educación física se realiza en lugares específicos y alejados, así como el recreo; no hay tantos espacios abiertos o parques, y estar al aire libre es un factor principal para mantener a la gente activa", apuntó.

Además, los niños no hacen la misma rutina de actividad diaria que los jóvenes de una o dos generaciones atrás. "Los niños solían correr y montar en bicicleta por todos lados, además caminaban para ir a la escuela. Ahora, los padres llevan a sus hijos a la escuela", anotó Nader.

La falta de actividad física está asociada con el problema creciente de obesidad infantil y la mayoría de los expertos recomiendan que los niños deben hacer por lo menos una hora de actividad entre moderada y vigorosa cada día, informa el estudio.

Para evaluar qué tan cerca estaban los niños de alcanzar ese objetivo, Nader y colegas dieron seguimiento a un grupo de 1,032 niños desde el año 2000, cuando los niños tenían 9 años hasta 2006, año en que cumplieron 15 años.

La mitad del grupo eran de sexo masculino y casi un cuarto provenía de familias de bajos ingresos.

A los 9 años, los niños hacían un promedio de tres horas de actividad física entre moderada y vigorosa cada día. A partir de ahí, la actividad física descendía un promedio de 38 minutos por año en los días de la semana y 41 minutos al año durante los fines de semana. A los 15 años, los adolescentes participaban en una actividad diaria entre moderada y vigorosa por un promedio de 35 minutos los fines de semana y 49 minutos los días de la semana.

Los chicos se mantenían más activos que las chicas, ya que hacían un promedio de 18 minutos extra los días de la semana y 13 minutos más los fines de semana. Las chicas hacían menos de una hora de actividad diaria los días de semana en torno a los 13.1 años, mientras que los chicos no alcanzaban esa marca hasta los 14.7 años.

"Ese descenso siempre ha estado ahí. Los niños muy pequeños son extremadamente activos y a medida que crecen, adquieren diferentes estilos de vida y se involucran en actividades distintas", dijo el Dr. Goutham Rao, director clínico del Centro de gestión del peso y el bienestar del Hospital infantil de Pittsburgh.

"Juegos como jugar el escondite son sustituidos por las tareas escolares y el tiempo frente a la computadora", anotó.

De lo que realmente carecemos hoy, agregó, es de actividad diaria. "Los niños ya no caminan para ir a la escuela, y esa es probablemente la actividad física que más podrían hacer. Ya nadie utiliza las escaleras o monta en bicicleta. Además, nuestro entorno no siempre está adaptado para estas cosas", dijo Rao.

"Los padres necesitan reconocer que la actividad es una parte importante de la rutina de los niños, al igual que las tareas escolares", aseguró Rao.

Nader agregó que el ejercicio debería convertirse en un asunto familiar, y que los padres necesitan predicar con el ejemplo y fomentar buenos hábitos de ejercicio.

26/10/17

Estudio del Cinvestav indica que la obesidad y el sobrepeso en jóvenes es 'culpa' de los padres [26-10-17]


Estudio del Cinvestav indica que la obesidad y el sobrepeso en jóvenes es 'culpa' de los padres

La falta de ejercicio y la situación socioeconómica de las familias en Mérida propicia aumento de estos problemas de salud física.

La falta de ejercicio y la situación socioeconómica de las familias en Mérida, provocó el aumento del sobrepeso y la obesidad entre los jóvenes, indica un estudio del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav).

Los científicos del departamento de Ecología Humana evaluaron a 321 adolescentes de Mérida y zonas aledañas, 156 hombres de entre 15 y 17 años, 26.8 por ciento, resultaron con sobrepeso, mientras que un 10.26 por ciento con obesidad.

En el caso de las mujeres, en el mismo rango de edad, 24.24 por ciento tienen sobrepeso y 6.06 por ciento obesidad, detalla el Cinvestav en un comunicado.

Investigaciones similares se realizaron en otras regiones del país, donde se detectó un aumento en el sobrepeso en niños y adolescentes del norte y centro (25.6 por ciento), mientras que en el sur, donde predominan regiones rurales, fue menor (14.3 por ciento).

Los resultados de este trabajo indican que en el origen de ambos padecimientos en los jóvenes influyen factores que van más allá de la falta de ejercitación física, como la educación de sus padres, publica Notimex.

Ante este panorama, las escuelas privadas de Mérida promueven la actividad física y dan información sobre los problemas que causa en la salud el consumo de comida chatarra, medidas que podrían prevenir la obesidad y sobrepeso, señala el Cinvestav.

Sin embargo, en lugares con bajos estratos sociales es donde se presentan altas tasas de sobrepeso y obesidad, la principal causa es la falta de información que tienen sus habitantes.

“La situación de la desnutrición infantil en la zona estudiada está mejorando, el bajo peso al nacer es menor en niños en Yucatán, pero por otro lado los hábitos de comida y ejercitación están llevando a una muy alta frecuencia de obesidad y sobrepeso.

“Los niveles de sobrepeso y obesidad observados en la muestra estudiada son alarmantemente altos, y resaltan la necesidad de una intervención pública inmediata, así como de aplicar políticas en materia de nutrición para poder atacar estos problemas en el sureste de México”, resaltan investigadores del Cinvestav Unidad Mérida.

Teresa Castillo Burguete y Federico Dickinson Bannack, adscritos al departamento de Ecología Humana del Cinvestav, sugieren que autoridades educativas y asociaciones de padres de familia ayudarían a los jóvenes con programas de nutrición y de actividad física.

El Cinvestav planea un estudio más amplio de tipo longitudinal que abarque la evaluación de niños desde la etapa prenatal hasta los 18 años, para detectar su estado de nutrición y así poder establecer las medidas adecuadas.